La química analítica y la metrología química entraron en 2026 con cambios relevantes: más inteligencia artificial, sensores más complejos, nuevas exigencias regulatorias y una presión creciente sobre la trazabilidad de los resultados. Este artículo examina esas tendencias con criterio técnico y sin triunfalismo, poniendo el foco en lo que realmente importa para el laboratorio: incertidumbre, validación, materiales de referencia, resultados cualitativos y defendibilidad metrológica.