En muchos laboratorios, la vigencia de una calibración se usa como sustituto de control metrológico. Este texto plantea una tesis más exigente: el aseguramiento metrológico es la capacidad de demostrar, para cada resultado, que los equipos se mantuvieron bajo control y que sus desviaciones no comprometieron la validez. Se desarrolla un esquema práctico para fijar intervalos sin arbitrariedad, definir criterios cuantitativos de aptitud, sostener la vigilancia con verificaciones intermedias y reaccionar de forma predefinida cuando el control falla. El cierre ofrece una matriz “equipo → control → criterio → acción” y un checklist de autoevaluación.